Posts Tagged ‘TVE’

El parlamento duplicado

enero 28, 2009

Sigue imparable la consolidación de ese parlamento duplicado, de ese hemiciclo catódico que es Tengo una pregunta para usted, cuya última emisión y segunda comparecencia en él del presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero ha sido un gran éxito de audiencia y repercusión socio-político-mediática.

pregunta-para-usted Su formato de multientrevista y fiscalización popular en directo del líder político va arraigando en la cultura audiovisual patria, convirtiéndose en un nuevo y profundo paso (tras su condicionada y eclipsada participación en los debates electorales pasados) en la postergación y (virtual) eliminación de la labor mediadora del periodista profesional, convertido en poco más que un gris anfitrión, muy en línea con el auge del llamado periodismo ciudadano y de la emergencia del hombre común como protagonista mediático, epicentro del flujo comunicacional.

pregunta-para-usted_2

El programa sigue encontrando, además, sus mejores bazas en la acertada labor telegénica y sociométrica de sus procesos de casting, individualizando y dotando de connotación diferenciada a esos nuevos héroes anónimos que protagonizan el programa metemorfoseándose, siquiera por un día, en agresivos líderes de la oposición o en avezados entrevistadores, convetidos en protagonistas mediáticos gracias a la obtención de una efervescente aunque efímera celebridad, gracias a la sinérgica extensión de su impacto y emergencia catódica que proporciona la derivación y prolongación de lo ocurrido en el plató a otros programas, informativos o no, de la casa. Si en la anterior comparecencia de Zapatero destacó aquel ciudadano que le demandó el precio de un café en la calle, poniendo en evidencia la disintonía con el latido de la calle que conlleva todo síndrome de La Moncloa, en esta última emisión destacaron, entre otros, la prestancia carismática y la intrepidez de Izaskun, una resuelta joven con Síndrome de Down que le reclamó un empleo en representación del colectivo de discapacitados o la pregunta de un joven traductor inquiriéndole acerca de la flagrante contradicción que existe entre la pública postura propalestina de su acción política y la venta de armas al gobierno israelí. Ante preguntas de este tenor, cada vez menos frecuente en el acotado e hipercodificado terreno de la información política profesionalizada, el espectador pudo disfrutar de los apuros y agobios de todo un presidente del Gobierno ante la (quintaesenciada) opinión pública que representaban esos héroes anónimos reclutados para el programa, sin mediación ni muleta escenográfica alguna, excepción hecha de los requisitos propios del formato, pudiendo indentificarse tanto con sus cuitas como con el resuelto comportamiento de sus representantes.

ESPAÑA-ZAPATERO-ENTREVISTA

Así pues, un triunfo de la desintermediación informativa en directo, una alquímica escenificación de la fiscalización democrática del actor político, un importante avance de esta duplicación y solapamiento institucional en el imaginario colectivo popular que supone esta Cámara de los Comunes catódica.

Un video-resumen de los mejores momentos del programa

Un año más con ‘El pequeño tamborilero’

diciembre 26, 2008

raphael

La descriogenización navideña de ese formato televisivo basado en un repetitivo concierto de Raphael (como antes ocurrió con parecido formato dedicado a la desaparecida Rocío Jurado), junto a las (ya también cansinas) estrellas invitadas a surrealistas duetos con el divo y su inasequible al desaliento repetición, supone uno de los más inexplicables y bizarros fenómenos catódicos de nuestro país.
La comparecencia anual del histriónico cantante en la Nochebuena del Ente público, amén de ofrecer una imagen del país y su vida musical y cultural detenida en el tiempo (parecería que estamos en unas eternas navidades alcantarianas, clónicas desde treinta años atrás), supone un peñazo insoportable, un soberano tostón del que habría que pedir explicaciones y responsabilidades a aquellos que gestionan el interés público, a los gestores de una televisión pública tan ayuna de genio innovador como deudora eterna y sierva obediente de extraños (y oscuros, por no explicados) ligámenes con determinados santones de la escena artística española, en activo pese a su ajada y enmhecida figura.

*****

Cumpliendo con el expediente

diciembre 8, 2008

La televisión pública, dado su carácter institucional, se ve obligada a tomar la iniciativa y celebrar toda aquella efeméride política o social relevante, dedicando esfuerzos a la cobertura informativa de las celebraciones y completando la oferta con algún programa especial.
Eso mismo ha sucedido con las recientes celebraciones del 30 aniversario de la Constitución Española. Sin embargo, comparado con otro tipo de fastos y remembranzas, el resultado ha resultado algo gris y deslucido.

ESPAÑA-ANIVERSARIO CONSTITUCIÓN

El pasado sábado, la Primera emitio un programa especial, grandilocuentemente titulado El espíritu de la democracia, ideado y realizado por el equipo de Informe Semanal. Iniciado con una intervención de los Alcántara (igual valen para un roto que para un descosido) a modo de (falsa) escena de Cuéntame cómo pasó, en un recurso que empieza a resultar cansino (sinergias de cadena y share obliga, supongo), la mayor parte del programa estuvo centrado en las entrevistas a alguno de los redactores ponentes de la Constitución (lo de padres me parece excesivo). Los Fraga, Carrillo, Herrero, Roca, Peces Barba o Guerra desgranaron anécdotas con tono autosatisfecho y algo engolado, aunque ya parecen empezar a mostrar algo de cansancio y melancolía (cosas de la edad y la repetición a golpe de calendario de las hazañas de la transición, amén del tono elegiaco obligado en el caso del recuerdo de compañeros fallecidos como Abril Martorell o Cisneros o lamentablemente aquejados del mal de Alzheimer, como Suárez o Solé Tura, representado en el programa por su hijo).
El plato, enjundioso pero con aroma a precocinado y muchas veces saboreado, fue completado con segmentos misceláneos, a modo de recordatorio de la vida social y cotidiana de los españoles en aquel ya lejano año 78, en un nuevo ejemplo de que el repertorio de archivo del Ente público siempre es un surtido almacén del que extraer preciosas gemas para la nostalgia, y cerrado con el simpático colofón de un retrato dibujado por el gran Forges (doña ‘Consti’, según el maestro), a las puertas de los leones del Congreso.

consti_3

En esta misma semana, ya habíamos visto a los mismos protagonistas políticos en un debate con motivo de la efeméride, en el plató de 59 segundos, donde abandonaron algo más el envaramiento institucional y se enzarzaron en jugosas trifulcas a propósito de la memoria histórica, con Carrillo y Fraga en papel destacado de primeros espadas.
Igualmente, en la mañana del sábado la Primera realizó una sobria y disciplinada cobertura de los actor conmemorativos de la celebración oficial del aniversario, desde la entrada de las Cortes, con presencia de los reyes y las más altas magistraturas del Estado, conducido por una sobria y competente Pepa Bueno (convertida desde hace un tiempo en referente informativo de la cadena pública, en chica para todo).
Pese al despliegue y la pertinencia y solvencia del tratamiento, queda en el ambiente un cierto aire de expediente cumplido sin excesiva imaginación, de funcionarial trabajo escasamente apasionado y punzante. Quizás haya sido lo mejor no añadir más leña al fuego que pudiera ser aprovechada por unos y otros, pero las capacidades de TVE se me antojan susceptibles de mayores logros, especialmente en el terreno de la memoria colectiva.

consti_11

Vallés regresa de la mano de Valentín

octubre 21, 2008

Supuestamente damnificado por el reaterrizaje en Tele 5 de la Campos, pese a que acaba de reconocer que no fue despedido sino que dimitió por desavenencias con la nueva línea que quería imprimir la empresa (¿se referirá al tono arrevistado y desprejuiciadamente amarillo y sensacionalista que le está imprimiento Piqueras?), el ex-conductor de La mirada crítica, Vicente Vallés ha sido recuperado por Juan Pedro Valentín, su jefe de informativos en la cadena amiga en aquellos tiempos de agitación opositora antipepera (el Prestige, el No a la Guerra,…), en su nuevo cometido como director del renovado Canal 24 Horas de TVE, que ha presentado su nueva parrilla esta semana, tras algunos retrasos.
Además de alguna ocasional labor informativa especial (los debates electorales USA), Vallés conduce el informativo de prime time del mencionado canal.
Con una imagen renovada que recuerda cierta asimilación y mimetización respecto del canal especular, CNN, asociado en España a Prisa y Sogecable, el canal de información de la televisión pública pretende, a través de la indefinida TDT, tener una presencia mayor en el panorama patrio, cosa complicada ante la frondosa e hipertrofiada proliferación de información política y difícilmente lograble pese a las buenas intenciones y a los cambios introducidos.
El magazine informativo pilotado por el bueno de Vicente transcurre, como no podía ser de otro modo, por los trillados y conocidos caminos de la ortodoxia institucionalista: escaleta de noticias de actualidad, mini-entrevistas con protagonistas de la misma, tertulia de periodistas, etc…, intentando sumarle el valor añadido de algún scoop, gracias a la aureola de prestigio del Ente, ya sea en forma de entrevista en primicia o de reportaje atrevido, pero resultando casi clónico de su anterior pograma en Tele 5 (¿no ha querido, no h a podido, no ha sabido distanciarse, diferenciarse?)
La profesionalidad y probidad de Vallés no se verá desafiada en el nuevo empeño  que se le encomienda y la buena factura y los ingredientes de calidad están asegurados pero no sabemos si será suficiente para que el programa, y la cadena con él, logre abrirse un nicho en el fragmentado público catódico, consiguiendo con ello una presencia social y mediática a la que dice aspirar.

*****

Cantando entre rejas

octubre 17, 2008

La voracidad catódica es inmensa, deseosa siempre de introducirse en aquellos medios que, presuntamente, le están vedados. En su incansable búsqueda de munición visual para el fatigado ojo del post-espectador de hoy, la tele busca sensaciones nuevas, nuevas emociones.
En una sociedad enclitofílica y buenista como la nuestra, no extrañó a nadie el éxito hace unas campañas del docu-show, El coro de la cárcel, grabado en el centro penitenciario de El Dueso, en Cantabria.
Puesto que una inmenrsión escuetamente documental o ásperamente informativa en un medio hostil como es la prisión era demasiado para el cuerpo, el programa echaba mano de una excusa para acercarse lateral y dulcificadamente al medio, buscando el contraste: la participación de los internos seleccionados en un concurso, con elementos propios de reality, en el que debían convivir y relacionarse durante las clases recibidas en un taller de música, con una monitora, previas a una actuación musical en un coro ante otros internos (pocas cosas, a priori, menos talegueras que ello).

La tele siempre necesita subterfugios y rodeos y, de este modo, espectacularizando y almibarando el contexto en que transurría el programa, se proponía un acercamiento al habitualmente preterido y desconocido mundo penitenciario. Entre las rendijas codificadas del concurso y las clases de música, se nos contaban las vidas y problemas de los internos, así como la cotidaneidad y el ambiente propio de una cárcel, si bien recortada, edulcorada y masticada, para no entorpecer demasiado su digestión catódica.

Así pues, el programa logró cierto éxito, por su novedad y buena factura.
Este año, TVE nos ha sorprendido con una segunda entrega del mencionado programa, mucho menos publicitada y relegada al late night de los lunes, tras el archiexplotado y cansino celebrity show, MQB. También ha sido, con ello, moderada y amortiguada la recepción social de esta segunda edición.
Las coordenadas del programa son las mismas, y los mismos son sus defectos y sus logros, sus insuficiencias y sus bazas: el retrato de un puñado de internos del centro penitenciario de Mansillas de Las Mulas, en León, en esta ocasión, nuevamente involucrados en un taller de música, a cargo de un cargante e histriónico monitor llamado Xavier Torras (de la escuela estomagante de una Llacer). Destaca un mayor ahondamiento en el perfil de los internos, así como la ocasional participación de algún trabajador penitenciario (funcionarios, psicólogos, etc…), lo cual consigue un mayor y plural verismo.
Unir la condición de preso a la de famoso televisivo, aunque se por corto espacio de tiempo, no debe de ser fácil. Cuando se cierra la puerta de la celda y las cámaras y los focos se marchan, la soledad debe duplicarse.

*****

Gallardón, ante el Senado popular

septiembre 17, 2008

Poco a tardado TVE en volver a poner en marcha uno de los productos que mejor resultado le dieron la temporada pasada, uno de los escasos programas que destacaron por la innovación y solvencia informativa que debería ser moneda común en una cadena pública. Me estoy refiriendo a la multi-entrevista política Tengo una pregunta para usted, protagonizado en esta ocasión por el alcalde de Madrid y destacado miembro del PP, Alberto Ruiz Gallardón, último visitante de un plató por el que ya han pasado Zapatero, Rajoy, Carod Rovira o Luis Aragonés, con notable éxito de audiencia.
Presentado como una democratización de la entrevista política, como un acercamiento de los habitualmente distantes políticos a la gente de la calle; en realidad, se trata de una calculada y cuidada operación, en la que una empresa de mercadotecnia política y demoscopia selecciona, tras un proceloso proceso de casting y preparación previa, a 100 ciudadanos, supuestamente representativos de todo el país, buscando cubrir todo el espectro social, en sus diferentes niveles geográficos, de edad, clase social o dedicación profesional.

Pese a que sus creadores se cansan de insistir en la veracidad y transparencia del producto, no deja de sobrevolar sobre el mismo la sospecha conspiranoica de componenda y preparación. En una buscada escenografía de hemiciclo popular o bulliciosa aula universitaria, las preguntas formuladas por los ciudadanos, sabiamente moduladas, variadas y dosificadas, van formando una completa panóramica, lo que dio lugar a que, durante más de dos horas, Gallardón tuviera ocasión de explayarse a gusto, gustándose y rozando la cursilería, demostrando ser uno de los más preparados animales políticos del panorama nacional, cosa ya conocida.
No se trata de profundizar en aspecto alguno, sino en poner a prueba, en línea con la línea superficialista y banalizadora en boga (a lo 59 segundos, vaya) la capacidad actoral, el domimio de las tablas y de la improvisación del político de turno, lo que da pie al predominio de la finta dialéctica u al imperio de la anécdota (no en vano, lo más recordado de estos programas suele remitirse a episódicos chascarrillos y anécdotas momentáneas: el café de Zapatero, el me llamo de Josep Lluis de Carod, etc…).
En la entrega dedicada al alcalde madrileño, destacaron los highlights en que tuvo que contestar a preguntas sobre Esperanza Aguirre o el libro de su suegro, el ex-ministro falangista de Franco, Utrera Molina, así como cuando le intentaron obligar a decantarse en la pugna electoral norteamericana entre Obama y McCain. Un pequeño tic en la nariz detectaba la incomodidad del personajes, quien, por otro lado, desplegó sus mejores dotes, dominando la escana y dando rienda suelta a su reposada oratoria, con cierta querencia por el cultismo cursi del que suele hacer gala.

*****

Susana Roza, magnetismo y sobriedad

agosto 31, 2008

El verano televisivo siempre es territorio abonado para pruebas, sustituciones y ensayos variopintos. Cuando las estrellas cogen vacaciones, es el momento adecuado para que hagan su aparición valores en alza, secundarios desplazados desde su subalterna ubicación en otros espacios y horarios a los programas estrellas, espontáneos y descubrimientos de variada condición.
Este mes de agosto, mi cansada retina se ha prendado de la magnética y sobria presencia al frente del informativo de las 15 horas de Susana Roza.
Veterana presentadora y periodista de la casa, habitualmente la habíamos visto en las tareas de presentación de los telediarios de horario matinal o en el Canal 24 Horas de TVE, pero su enigmática y elegante presencia y su ortodoxia comunicativa la han convertido en el perfecto recambio de la clásica Ana Blanco en dicho informativo. Apechugando con la irrupción de inesperadas y dolorosas noticias como la del accidente del avión de Spanair en Barajas, Susana Roza ha sabido transmitir el tono adecuado, haciendo gala de una sentida concisión y una notable profesionalidad, logrando mantener el nivel institucionalista, neutro pero intenso, que requería la situación y el bagaje y status de la casa, demostrando que el caudal de buenos profesionales del Ente no se ha agotado pese a los recientes tsunamis renovadores en que se ha visto inmersa.

*****

El reportero replicado

agosto 25, 2008

El reporterismo intrépido se ha convertido en uno de los géneros televisivos de mayor tirón popular, que nos ofrece una variopinta tipología catódica, donde ya cuesta trabajo destacar, habida cuenta de la ya amplia trayectoria del género y de la heterogeneidad y variedad de reporteros que hemos visto en pantalla.
Desde los tiempos del insidioso reportero total que encarnaba Urrialde o el humor pesado y absurdo de un Xavier Deltell hasta el reinado actual de salerosas y sexys mozas tipo Pilar Rubio, la abultada nómina de reporteros televisivos ha transitado ya todos los estilos, saturando un tanto el panorama.
El reportero se ha visto consagrado y entronizado como rey del momento catódico, libre para hostigar al hastiado entrevistado, habilitado para incordiar con bromas de (presunta) gracia. Ocasionalmente, el entrevistado abandona su posición de sumisión y educado vasallaje para responder e, incluso, increpar al metomentodo con micrófono en ristre. Es habitual ver reacciones de este tipo entre gente de la farándula y la mundanidad rosa, sospecha de componenda o provocación incluida, a veces.


Sin embargo es extraño verlo en ámbitos como el deportivo, tal como se ha producido en estos JJ.OO de Pekín 2008, cuando el atleta español Manuel Olmedo, tras correr una prueba de 800 m. de manera insatisfactoria y caer eliminado, se revolvió ante las correctas y estrictamente periodísiticas preguntas de Amat Carceller, reportero de la escudería deportiva de TVE, echándole en cara su excesivo criticismo y su menosprecio al gremio atlético que se encontraba compitiendo en la cita olímpica.
Razones al margen (ni quiero entrar en ellas ni tengo conocimientos técnicos al respecto), este tipo de reacciones inesperadas y excéntricas consiguen crear un momento de aúrea extrañeza, una interferencia tensionada que enerva y encrespa la retransmisión: presente total, momento irrepetible, suceso. De ello se alimenta, más que de cualquier otra cosa la televisión, de chispazos de total irrepetibilidad, de acontecimientos.
Anecdótico y aparentemente fútil, seguro que queda en la retina de muchos telespectadores de estos Juegos, juntos a las grandes gestas deportivas y las refulgentes y esteticistas ceremonias.

Para ver el video, aquí

*****

Los Gomaespuma están pidiendo a gritos un late-night

agosto 25, 2008

Entre lo que han deparado los JJ.OO. de Pekín 2008 televisivamente hablando, ha destacado el regreso a la pantalla del dúo humorístico Gomaespuma, tras un parón temporal posterior al término de su etapa radiofónica en Onda Cero.
Acompañados por excelentes colaboradores como Rubén Amón, Guillermo Fesser y Juan Luis Cano han realizado un desenfadado e informal informativo resumen de la jornada olímpica, en el late night de TVE. Desarrollando su humor entre naif y punzante, el espacio, de nombre Pasando olímpicamente, ha reunido entrevistas desenfadadas, resúmenes visuales de los eventos deportivos, un (falso) informativo humorístico, curiosidades idiosincráticas del país anfitrión, etc…
El dúo ha demostrado estar en forma, conjuntado y despilfarrando ingenio y chispa humorística, desplegando su panoplia de (falsos) colaboradores de hombre imposible, con una visión poliédrica de esta memorable cita olímpica.
Pues eso, que están pidiendo a gritos un late night en alguna cadena generalista. Apuesto a que triunfarían con él, teniendo en cuenta la fiel legión de seguidores con la que habitualmente cuentan. A ver si es verdad.

Balance olímpico de TVE

agosto 24, 2008

Terminan los JJ.OO. de Pekín 2008 y el balance televisivo no puede ser sino agridulce.
Adjetivados como los de mayor cobertura informativa y seguimiento de público de la historia, la realizada por TVE ha sido desigual y discutible. No ayudaba demasiado el horario tempranamente matinal de muchos eventos, pero la decisión de centrarse en determinados deportes de alto tirón popular (fútbol, tenis, ciclismo, etc…), especialmente si estaban protagonizados por deportistas patrios, y de preterir a otros muchos marcadamente olímpicos (halterofilia, lucha libre, tiro, etc…) es una opción cuando menos discutible, lo mismo que las excesivas repeticiones en horario vespertino de según qué retransmisiones, en detrimento de la cobertura de otros deportes minoritarios y los vaivenes de cadena elegida para las principales citas (TVE1, La2, Teledeporte…). Quizás todo ello haya contribuido a que el seguimiento multimendia (vía internet o tv a la carta, en especial) haya crecido exponencialmente en esta cita olímpica.

El programa-magazine resumen de horario nocturno, Conexión Pekín, tampoco ha terminado de encontrar un tono adecuado. Excesivamente redundante y repetitivo (obsesivo empleo de montajes musicales al ralentí, por ejemplo), lastrado por la pretendidamente amena y excesivamente arbitraria presentación de un Ernest Riveras que no ha hecho olvidar a gente como Matías Prats en sus labores como anchorman televisivo de las Olimpiadas, no logró convetirse en un completo, ameno e informativamente competente resumen de las jornadas.
Tampoco ha destacado la selección de comentaristas y especialistas técnicos, lejos de otras épocas de mayor gloria de la televisión pública, lo cual, sumándose a la ausencia de veteranos periodistas deportivos de la casa a causa del plan renove en que está inmersa la cadena estatal, ha revertido peyorativamente en el contenido de las retransmisiones. Se ha echado de menos a gente como Gregorio Parra en atletismo, Luis Miguel López en balonmano, Pedro Barthe en basket, etc… y se ha echado (mucho) de más a gente como Romay o la omnipresencia informativa de una María Escario.
En resumen, un balance desigual, escasamente lucido, competente en ocasiones, pero con numerosas decsiones discutibles, cuando no incomprensibles para el telespectador aficionado.

*****