Archive for the ‘TVE’ Category

Televisión con bífidus

febrero 8, 2009

Cuando aún no hemos olvidado su etapa como carismática conductora de las primeras emisiones del reality Supermodelos, encontramos a la ex-modelo y presentadora Judit Mascó al frente de un modesto magazine semanal vespertino en la 2 del canal público.

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Con una duración total de poco más de veinte minutos, segmentado en secciones temáticas diferenciadas (salud, nutrición, deporte, psicología, consultorio,…), solventamente introducidas por una Mascó que ha sumado tablas y saber estar a su indudable carisma telegénico, Actívate (ese es el título del espacio) es una muestra de feelgood TV, de consultorio médico y revista de salud, nutrición y deporte, de este tipo de espacios habitualmente encuadrados como relleno en magazines y heterogéneos contenedores matutinos y que ahora da el salto a un espacio propio y diferenciado, a modo de traslación a la pequeña pantalla de la temática, estilo y coordenadas propias de cualquiera de esas revistas de salud y/o psicología que conforman uno de los sectores más boyantes del negocio editorial.

Salpimentado por las ineludibles encuestas y entrevistas de gente a pie de calle (obligatorio cumplimiento con la interacción e involucración de la gente anónima, tanto receptora como actor principal en la función), el espacio cuenta con la asesoría y colaboración de un puñado de especialistas en los temas tratados, entre las que destacan las televisivamente ya conocidas Arantxa Coca (psicóloga y terapeuta a la que pudimos ver en aquella fugaz Terapia de pareja que emitió La Sexta) o la montañera Araceli Sagarra, quienes suman a su capacitación técnica una innegable telegenia que no pasa desapercibida al espectador.

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En resumen, un espacio divulgativo correcto y agradable, dirigido a un público mayoritario y no necesariamente perito en la materia (se agradece el lenguaje llano y accesible, lejos del envarado tecnicismo oscurantista de otras ocasiones), discreto complemento de temporada para la programación de la 2, donde lo único que chirría es la excesiva imbricación e interrelación con las marcas publicitarias que lo patrocinan, buscando incluso la confusión homofónica y la mutua dilución de mensajes (el programa centrado en el tráfico intestinal fue esponsorizado por Activia -de claras resonancias con el propio título del programa-; el segundo, centrado en el colesterol, fue patrocinado por Danacol de Danone), explicitando con ello una supeditación y excesiva dependencia del soporte puplicitario que hace posible el espacio, creando la sospecha en el espectador de una posible sumisión subalterna del contenido del mismo respecto de las marcas que (quizás) lo emplean de simple percha para su difusión comercial.

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El parlamento duplicado

enero 28, 2009

Sigue imparable la consolidación de ese parlamento duplicado, de ese hemiciclo catódico que es Tengo una pregunta para usted, cuya última emisión y segunda comparecencia en él del presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero ha sido un gran éxito de audiencia y repercusión socio-político-mediática.

pregunta-para-usted Su formato de multientrevista y fiscalización popular en directo del líder político va arraigando en la cultura audiovisual patria, convirtiéndose en un nuevo y profundo paso (tras su condicionada y eclipsada participación en los debates electorales pasados) en la postergación y (virtual) eliminación de la labor mediadora del periodista profesional, convertido en poco más que un gris anfitrión, muy en línea con el auge del llamado periodismo ciudadano y de la emergencia del hombre común como protagonista mediático, epicentro del flujo comunicacional.

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El programa sigue encontrando, además, sus mejores bazas en la acertada labor telegénica y sociométrica de sus procesos de casting, individualizando y dotando de connotación diferenciada a esos nuevos héroes anónimos que protagonizan el programa metemorfoseándose, siquiera por un día, en agresivos líderes de la oposición o en avezados entrevistadores, convetidos en protagonistas mediáticos gracias a la obtención de una efervescente aunque efímera celebridad, gracias a la sinérgica extensión de su impacto y emergencia catódica que proporciona la derivación y prolongación de lo ocurrido en el plató a otros programas, informativos o no, de la casa. Si en la anterior comparecencia de Zapatero destacó aquel ciudadano que le demandó el precio de un café en la calle, poniendo en evidencia la disintonía con el latido de la calle que conlleva todo síndrome de La Moncloa, en esta última emisión destacaron, entre otros, la prestancia carismática y la intrepidez de Izaskun, una resuelta joven con Síndrome de Down que le reclamó un empleo en representación del colectivo de discapacitados o la pregunta de un joven traductor inquiriéndole acerca de la flagrante contradicción que existe entre la pública postura propalestina de su acción política y la venta de armas al gobierno israelí. Ante preguntas de este tenor, cada vez menos frecuente en el acotado e hipercodificado terreno de la información política profesionalizada, el espectador pudo disfrutar de los apuros y agobios de todo un presidente del Gobierno ante la (quintaesenciada) opinión pública que representaban esos héroes anónimos reclutados para el programa, sin mediación ni muleta escenográfica alguna, excepción hecha de los requisitos propios del formato, pudiendo indentificarse tanto con sus cuitas como con el resuelto comportamiento de sus representantes.

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Así pues, un triunfo de la desintermediación informativa en directo, una alquímica escenificación de la fiscalización democrática del actor político, un importante avance de esta duplicación y solapamiento institucional en el imaginario colectivo popular que supone esta Cámara de los Comunes catódica.

Un video-resumen de los mejores momentos del programa

El moreno de ‘Cruz y Raya’

enero 16, 2009

Por trillado y recurrente, el humor televisivo no es el terreno más apropiado para la innovación y la novedad, sino más bien territorio abonado a la zafiedad y la cacofónía repetitiva. Por si no hubiera suficientes ejemplos en la memoria de cualquier teleadicto, los especiales navideños vinieron a confirmarlo con creces, tanto el intento de hibridar la tradición (y seguir saqueando el legado de Martes y Trece -las empanadillas, again-) y la nueva ola de ese extraño dúo formado por Josema Yuste y Flo, nacido en el teatro y continuado ventajistamente en el prime time de la Nochebuena (casi nada) como la (fallida) emancipación de esas criaturas nacidas al calor de los engrasados engranajes de El Terrat que son David Fernández y Edu Soto, en Antena 3.
En dichas fechas navideñas, igual que sucedió el año anterior, el laurel del share ha sido para la propuesta de José Mota, quien ha enganchado dicho especial con el lanzamiento de un nuevo programa de sketches humorísticos, La hora de…, creado y protagonizado por él, en la misma onda que los realizados junto con Juan Muñoz como Cruz y Raya, ahora temporalmente escindidos (habitual triste sino de los dúos de humoristas, por otro lado).

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Mota (igual que el dúo matriz Cruz y Raya) viene a ser un eslabón, tardío pero potente, de la tradición humorística española, anclada en el chiste verbal y la parodia (Tip y Coll, Martes y Trece, …), previo a la eclosión del actualmente predominante humor monologuista, postmediático y referencial, de raigambre yanki, tan presente en otras cadenas como La Sexta, Cuatro o Canal +.
Así pues, la nueva propuesta de José Mota (estrenada en el prime time de la 1 en la noche pre-weekend de los viernes) trata de recuperar y mantener vigentes elementos y personajes de éxito en etapas anteriores (esa Blasa reproduciendo los esquemas de Misery contra su creador, el propio Mota, los descacharrantes anuncios de empleo, las estrellas invitadas del mundillo -el gran Carlos Iglesias, en la primera emisión, imitado con arte, también, por el propio Mota, etc…), avanzando, a la par, por nuevos caminos e incidiendo en una línea de mayor crítica socio-política (quedó demostrado ya en el especial de Nochevieja del año anterior, Ciudadano Kien), pero basándose nuevamente en la parodia metatelevisiva (ese Historia Directo que trasladaba los modos de España Directo a la escena de la muerte de Marco Antonio y Cleopatra, la conseguida parodia del muy parodiable Iker Jiménez, etc…), en la creación de personajes (antológica aparición de un nuevo héroe encarnado por el actor, El tío la vara, contra la gilipollez reinante) y la (a veces, abusiva y cargante, pero conseguida) apoyatura en muletillas y giros verbales, lúcidamente sincréticos de la herencia popular y rural y su trituración y deglución hipermedia (un poco al modo del trabajo de los chicos de Muchachada Nui).
En resumen, una apretada y nutrida hora catódica, irregular y poco novedosa, pero presidida por un humor perspicaz y digno, lo que no es poca cosa. Que si lo fuera, no pasa ná, pero no siéndolo… Pues eso.

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Un año más con ‘El pequeño tamborilero’

diciembre 26, 2008

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La descriogenización navideña de ese formato televisivo basado en un repetitivo concierto de Raphael (como antes ocurrió con parecido formato dedicado a la desaparecida Rocío Jurado), junto a las (ya también cansinas) estrellas invitadas a surrealistas duetos con el divo y su inasequible al desaliento repetición, supone uno de los más inexplicables y bizarros fenómenos catódicos de nuestro país.
La comparecencia anual del histriónico cantante en la Nochebuena del Ente público, amén de ofrecer una imagen del país y su vida musical y cultural detenida en el tiempo (parecería que estamos en unas eternas navidades alcantarianas, clónicas desde treinta años atrás), supone un peñazo insoportable, un soberano tostón del que habría que pedir explicaciones y responsabilidades a aquellos que gestionan el interés público, a los gestores de una televisión pública tan ayuna de genio innovador como deudora eterna y sierva obediente de extraños (y oscuros, por no explicados) ligámenes con determinados santones de la escena artística española, en activo pese a su ajada y enmhecida figura.

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Cumpliendo con el expediente

diciembre 8, 2008

La televisión pública, dado su carácter institucional, se ve obligada a tomar la iniciativa y celebrar toda aquella efeméride política o social relevante, dedicando esfuerzos a la cobertura informativa de las celebraciones y completando la oferta con algún programa especial.
Eso mismo ha sucedido con las recientes celebraciones del 30 aniversario de la Constitución Española. Sin embargo, comparado con otro tipo de fastos y remembranzas, el resultado ha resultado algo gris y deslucido.

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El pasado sábado, la Primera emitio un programa especial, grandilocuentemente titulado El espíritu de la democracia, ideado y realizado por el equipo de Informe Semanal. Iniciado con una intervención de los Alcántara (igual valen para un roto que para un descosido) a modo de (falsa) escena de Cuéntame cómo pasó, en un recurso que empieza a resultar cansino (sinergias de cadena y share obliga, supongo), la mayor parte del programa estuvo centrado en las entrevistas a alguno de los redactores ponentes de la Constitución (lo de padres me parece excesivo). Los Fraga, Carrillo, Herrero, Roca, Peces Barba o Guerra desgranaron anécdotas con tono autosatisfecho y algo engolado, aunque ya parecen empezar a mostrar algo de cansancio y melancolía (cosas de la edad y la repetición a golpe de calendario de las hazañas de la transición, amén del tono elegiaco obligado en el caso del recuerdo de compañeros fallecidos como Abril Martorell o Cisneros o lamentablemente aquejados del mal de Alzheimer, como Suárez o Solé Tura, representado en el programa por su hijo).
El plato, enjundioso pero con aroma a precocinado y muchas veces saboreado, fue completado con segmentos misceláneos, a modo de recordatorio de la vida social y cotidiana de los españoles en aquel ya lejano año 78, en un nuevo ejemplo de que el repertorio de archivo del Ente público siempre es un surtido almacén del que extraer preciosas gemas para la nostalgia, y cerrado con el simpático colofón de un retrato dibujado por el gran Forges (doña ‘Consti’, según el maestro), a las puertas de los leones del Congreso.

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En esta misma semana, ya habíamos visto a los mismos protagonistas políticos en un debate con motivo de la efeméride, en el plató de 59 segundos, donde abandonaron algo más el envaramiento institucional y se enzarzaron en jugosas trifulcas a propósito de la memoria histórica, con Carrillo y Fraga en papel destacado de primeros espadas.
Igualmente, en la mañana del sábado la Primera realizó una sobria y disciplinada cobertura de los actor conmemorativos de la celebración oficial del aniversario, desde la entrada de las Cortes, con presencia de los reyes y las más altas magistraturas del Estado, conducido por una sobria y competente Pepa Bueno (convertida desde hace un tiempo en referente informativo de la cadena pública, en chica para todo).
Pese al despliegue y la pertinencia y solvencia del tratamiento, queda en el ambiente un cierto aire de expediente cumplido sin excesiva imaginación, de funcionarial trabajo escasamente apasionado y punzante. Quizás haya sido lo mejor no añadir más leña al fuego que pudiera ser aprovechada por unos y otros, pero las capacidades de TVE se me antojan susceptibles de mayores logros, especialmente en el terreno de la memoria colectiva.

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El pezón de Terelu

noviembre 18, 2008

Algo bueno tenía que salir del derroche de lentejuela y tiros largos que nos endilga cada lunes el bailongo con excusa solidaria de la primera, a cargo de nuestros famélicos bolsillos (no todo va a ser para Botín y compañía, claro).
A la hijísima Campos junior, cada vez más cercana a su madre en tallaje y facundia sandunguera, se le sale la breva en un descuidín. Lo más normal con tanto meneo…
¡Ahora sí que podemos llamarla, con todas las de la ley, Tetelu!

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‘Guante blanco’, de la web a la web

noviembre 10, 2008

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La últimamente tan en boga convergencia entre televisión y web 2.0 está dando frutos de todo tipo, rozando en ocasiones el ridículo y la contradicción.
Semanas atrás, TVE empleó su excelente y avanzada nueva web para preestrenar el capítulo piloto de la serie que estaba llamada a capitanear la nueva programación de otoño de la cadena, Guante blanco. Concebida y realizada por el equipo de la precedente y exitosa Desaparecida, la serie venía a ser una cuidada producción policiaca, con holgado presupuesto y concepción cinematográfica (guiones complejos y elaborados, buen reparto, localizaciones variadas en exteriores, escenas de acción etc…), con reminiscencias de films como Heat (el mismo discurrir narrativo en paralelo: el ladrón de altos vuelos y la preparación meticulosa de sus operaciones; el policía también meticuloso y constante en su persecución de su enemigo especular, amén de las obligadas gotas de dificultosa vida familiar).
Sin embargo, lo que se pretendía un tanto seguro, una de las firmes apuestas de la temporada no ha logrado encontrar el favor del voluble público y, tras un cambio de día (habitualmente la puntilla que acaba de desenganchar al seguidor, existente o potencial) ha sido relegada por las mentes rectoras del Ente a la web, convertida así en desván catódico, en heteróclito trastero donde el empedidor seguidor de la serie podrá seguir pecaminosa y marginalmente el producto de sus amores.
Normalmente publicitada y empleada como altavoz previo, como amplificador sinérgico a la busca de anticipar la expectación en el post-espectador líquido de hoy, la web está encontrando otros inesperados usos, de interesante y fructífero futuro: convertirse en arcón del tesoro, en baúl de los recuerdos (la misma web de TVE es buen ejemplo con su alojamiento en streaming de las inolvidables y añejas serie que la hicieron grande en los años 80 y 90, tal como Los gozos y las sombras, entre otras) para el disfrute (atemporal) del público.

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Desde Washington, ¿para qué?

noviembre 4, 2008

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La pugna electoral estadounidense entre Obama y McCain, adjetivada con toda clase de hiperbólicos epítetos y grandilocuentes retruécanos, está ocupando, como no podía ser menos, el foco central del flujo catódico, tanto en los informativos propiamente dichos, como en toda clase de magazines y programas de entretenimiento.
Las cadenas españolas, en línea con la americanomanía patria (ya sea en forma de filia o de fobia, que de todo hay), han destacado a parte de sus bustos parlantes estrella a diversas capitales estadounidenses para simbolizar la priorización dada a la cobertura del evento electoral.
No deja de resultar algo extemporánea esta pervivencia atávica de la presencia física del presentador (y del plató que lleva anexo) en el lugar de la noticia. En una época de frondosidad y práctica simultaneidad global del flujo mediático, de permanente conexión a las fuentes digitales y de continium informativo, resulta ciertamente anacrónica e innecesaria esa presencia física en el lugar de la noticia, al menos en el caso de los rostros encargados del relato informativo, tal vez no en el caso de reporteros o periodistas a pie de calle, capaces de darle un sesgo personal o de aportar un cierto valor añadido a la estandarizada y globalizada noticia.

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Sin embargo, estos días vemos a los rostros populares de los servicios informativos de las diferentes cadenas generalistas nacionales y autonómicas (Pino en Tele 5; Ana Blanco y Lorenzo Milá en TVE1; Resano y Mamen Mendizábal en La Sexta; Roberto Arce en Antena 3; etc…), destacados en Washington, Nueva York o Miami, a modo de corresponsales corporativos, convertidos en simbolización corporeizada de la seriedad y profesionalidad otorgada por las cadenas al evento objeto de cobertura. Al final, el rostro y la persona mantiene su fantasmagóricoy algo vetusto predominio, frente a la volatilidad de los flujos, la multipantalla y la ubicuidad on-line.

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Vallés regresa de la mano de Valentín

octubre 21, 2008

Supuestamente damnificado por el reaterrizaje en Tele 5 de la Campos, pese a que acaba de reconocer que no fue despedido sino que dimitió por desavenencias con la nueva línea que quería imprimir la empresa (¿se referirá al tono arrevistado y desprejuiciadamente amarillo y sensacionalista que le está imprimiento Piqueras?), el ex-conductor de La mirada crítica, Vicente Vallés ha sido recuperado por Juan Pedro Valentín, su jefe de informativos en la cadena amiga en aquellos tiempos de agitación opositora antipepera (el Prestige, el No a la Guerra,…), en su nuevo cometido como director del renovado Canal 24 Horas de TVE, que ha presentado su nueva parrilla esta semana, tras algunos retrasos.
Además de alguna ocasional labor informativa especial (los debates electorales USA), Vallés conduce el informativo de prime time del mencionado canal.
Con una imagen renovada que recuerda cierta asimilación y mimetización respecto del canal especular, CNN, asociado en España a Prisa y Sogecable, el canal de información de la televisión pública pretende, a través de la indefinida TDT, tener una presencia mayor en el panorama patrio, cosa complicada ante la frondosa e hipertrofiada proliferación de información política y difícilmente lograble pese a las buenas intenciones y a los cambios introducidos.
El magazine informativo pilotado por el bueno de Vicente transcurre, como no podía ser de otro modo, por los trillados y conocidos caminos de la ortodoxia institucionalista: escaleta de noticias de actualidad, mini-entrevistas con protagonistas de la misma, tertulia de periodistas, etc…, intentando sumarle el valor añadido de algún scoop, gracias a la aureola de prestigio del Ente, ya sea en forma de entrevista en primicia o de reportaje atrevido, pero resultando casi clónico de su anterior pograma en Tele 5 (¿no ha querido, no h a podido, no ha sabido distanciarse, diferenciarse?)
La profesionalidad y probidad de Vallés no se verá desafiada en el nuevo empeño  que se le encomienda y la buena factura y los ingredientes de calidad están asegurados pero no sabemos si será suficiente para que el programa, y la cadena con él, logre abrirse un nicho en el fragmentado público catódico, consiguiendo con ello una presencia social y mediática a la que dice aspirar.

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Cantando entre rejas

octubre 17, 2008

La voracidad catódica es inmensa, deseosa siempre de introducirse en aquellos medios que, presuntamente, le están vedados. En su incansable búsqueda de munición visual para el fatigado ojo del post-espectador de hoy, la tele busca sensaciones nuevas, nuevas emociones.
En una sociedad enclitofílica y buenista como la nuestra, no extrañó a nadie el éxito hace unas campañas del docu-show, El coro de la cárcel, grabado en el centro penitenciario de El Dueso, en Cantabria.
Puesto que una inmenrsión escuetamente documental o ásperamente informativa en un medio hostil como es la prisión era demasiado para el cuerpo, el programa echaba mano de una excusa para acercarse lateral y dulcificadamente al medio, buscando el contraste: la participación de los internos seleccionados en un concurso, con elementos propios de reality, en el que debían convivir y relacionarse durante las clases recibidas en un taller de música, con una monitora, previas a una actuación musical en un coro ante otros internos (pocas cosas, a priori, menos talegueras que ello).

La tele siempre necesita subterfugios y rodeos y, de este modo, espectacularizando y almibarando el contexto en que transurría el programa, se proponía un acercamiento al habitualmente preterido y desconocido mundo penitenciario. Entre las rendijas codificadas del concurso y las clases de música, se nos contaban las vidas y problemas de los internos, así como la cotidaneidad y el ambiente propio de una cárcel, si bien recortada, edulcorada y masticada, para no entorpecer demasiado su digestión catódica.

Así pues, el programa logró cierto éxito, por su novedad y buena factura.
Este año, TVE nos ha sorprendido con una segunda entrega del mencionado programa, mucho menos publicitada y relegada al late night de los lunes, tras el archiexplotado y cansino celebrity show, MQB. También ha sido, con ello, moderada y amortiguada la recepción social de esta segunda edición.
Las coordenadas del programa son las mismas, y los mismos son sus defectos y sus logros, sus insuficiencias y sus bazas: el retrato de un puñado de internos del centro penitenciario de Mansillas de Las Mulas, en León, en esta ocasión, nuevamente involucrados en un taller de música, a cargo de un cargante e histriónico monitor llamado Xavier Torras (de la escuela estomagante de una Llacer). Destaca un mayor ahondamiento en el perfil de los internos, así como la ocasional participación de algún trabajador penitenciario (funcionarios, psicólogos, etc…), lo cual consigue un mayor y plural verismo.
Unir la condición de preso a la de famoso televisivo, aunque se por corto espacio de tiempo, no debe de ser fácil. Cuando se cierra la puerta de la celda y las cámaras y los focos se marchan, la soledad debe duplicarse.

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