Archive for the ‘Series’ Category

Sexo cinéfilo

febrero 8, 2009

Se ve que el departamento de promoción de Cuatro está en forma. Tras las recientes promos retronostálgicas de la nueva temporada de House, donde homenajeaban series mitificadas en la memoria de todo seriéfilo ochentoso de pro como El equipo A, El coche fantástico o Dallas, ahora avanzan el próximo estreno de la tercera temporada de la serie nacional que mejor le está funcionando, Cuestión de sexo, haciendo un guiño cómplice generacional al sector social y de edad que mayoritariamente sigue la serie, parodiando, recreando alguna de las más recordadas escenas erótico-festivas del cine de los últimos tiempos, vivas y reconocibles en la calenturienta mente de cualquier aficionado.
Así, interpretadas por el elenco actoral de la propia serie (Guillermo Toledo, Gorka Otxoa, Pilar Castro, María Ruiz, Ana Fernández, entre otros…), vemos remakeadas algunas escenas memorables, como la del torno alfarero de Ghost, el orgasmo simulado y gritón de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally, el polvo en la mesa harinada de El cartero siempre llama dos veces, el juegueteo frutal de 9 semanas y media, el volcánico encuentro de Pe y Javier Bardem en el bar de Jamón Jamón o el striptease, serpiente al hombro, de Salma Hayek en Abierto hasta el amanecer.

El resultado es potente, divertido e ingenioso, desde luego.

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Y el comisario Castilla dijo adiós

enero 5, 2009

En muchas ocasiones, el éxito de las series del panorama nacional suele volverse en su contra. Eso mismo ha pasado con El comisario, una de las más emblemáticas y sólidas de nuestra tele, cuyo (definitivo, es de suponer) final ha tenido lugar esta pasada semana.
Convertida, tras unos inicios algo dubitativos, en una de las más competentes series españolas, en un ejemplo de profesionalidad y competencia dentro de una panorama dominado por la chabacanería y la mediocridad, superó incluso la esclavitud del multitarget (aunque no del todo, pagaba un cierto peaje en forma de derivaciones sentimentales de sus personajes) y la búsqueda del (acomodaticio) público familiar, para constituirse en un convincente acercamiento a la temática policiaca, con notables dosis de verosimiltud, una pizca de costumbrismo castizo y una lúcida mirada a la actualidad negra y delincuencial, convenientemente ficcionalizada, cortada y envasada. Además de ello, siempre demostró una importante pericia técnica y un brioso y bien rematado acabado técnico, beneficiándose notablemente de la permanencia y consolidación de un solvente reparto, encabezado por un Tito Valverde que hizo de su comisario Castilla una de esas creaciones que quedarán en la memoria de todo telespectador (junto a otros como Chanquete, Torrebruno o el doctor Nacho Martín), bien secundado por nombres como Juanjo Artero y Marcial Alvarez (también quedará la pareja de polis que han formado, Pope y Charly), entre los muchos actores y personajes que han desfilado por sus diez temporadas en antena, ya sea en papeles fijos o en colaboraciones fugaces.

comisario

Sin embargo, la tentación avariciosa y facilona de extender la fórmula del éxito lleva a las cadenas y productoras en estrujar, retorcer y exprimir aquellos productos que logran el favor popular, alargando su vida en innumerables temporadas, más allá, incluso, del abandono de algún actor principal o debiendo echar mano hasta de metamorfosis y variaciones argumentales de díficil justificación.
Esta deriva llevó a El comisario, junto a la incomprensible postergación por parte de la cadena en la noche de los viernes y a los repetidos vaivenes de horario y eliminación de la parrilla para ofrecer los inenarrables friki-shows de Julián Muñoz y Luis Roldán, al agotamiento y a la frustración y dejación de su parroquia seguidora (lo que conllevó, incluso, una protesta formal de parte de su equipo artístico-técnico). Un decadente y poco airoso proceso de paulatina liquidación, pues, para una de las escasas excepciones que han dotado de dignidad y una aceptable calidad al más que sobado y agotado panorama de la llamada ficción nacional. Quizás le suceda lo mismo, próximamente a Hospital Central, entre otras.

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Memorables promos de ‘House’

diciembre 19, 2008

Los clips promocionales de Cuatro siempre han solido rayar a gran altura, pero ahora han rizado el rizo de la brillantez, echando mano de lo ola retronostálgica en boga, en estas promos del regreso de la nueva temporada de su serie estrella House, donde parodia y homenajea las cabeceras de entrada de míticas series como Dinastía, El coche fantástico o El Equipo A. Memorables.

Paz

diciembre 19, 2008

Este domingo regresó triunfalmente uno de los fenómenos de la tele patria en las últimas temporadas, la serie Aida, en la que es ya su sexta temporada. Pese a alguna redundancia en los personajes y a la repetición de sus mecanismos humorísticos, la serie mantiene sus constantes y conserva el favor del público, incluso en las repeticiones de sus capítulos, continuadas en el prime time dominical de Tele 5.
Junto a ese costumbrismo de trazo grueso y a ese jugueteo verborreico del que ha extraído sus mejores bazas humorísticas, Aida se ha consolidado gracias al acierto en la composición de los personajes en que se fundamenta (con el excelente apoyo del notable elenco que les da cuerpo, claro), esos superhéroes de barrio (semi)marginal, retratados con trazo esperpéntico, develador de sus miserias a la vez que conmiserativo con las mismas. Sólo bajo ese prisma chocarrero y desprejuiciado (todo sea por la risa) se pueden aceptar las mezquindades y bajezas de los Mauricio Colmenero, Luisma, la Lore o el Jonathan.

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En mi opinión, uno de los personajes que quedaran en la memoria catódica y que sustentan el poderío de la serie es el de Paz, esa felliniana puta sin dramatismos, de buen corazón y curvas de escándalo. Pese al blanqueamiento edulcorante del que el personaje está revestido (olbigaciones de la ficción familiar), supone la consolidación de la normalización del tipo de prostituta en la ficción española, su incorporación al imaginario colectivo, lejos del contexto conflictivo y marginal al que suele ir vinculada su imagen. Gran parte del éxito del personaje recae en la labor de Melanie Olivares, capaz de dotar al persoanje de un gran atractivo físico a la par que una gran humanidad y cercanía, en uno de esos papeles de madurez de una carrera, cuya contrapartida será el encasillamiento al que tal vez someta a su posterior carrera.

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Pobre Nikki Cox

diciembre 14, 2008

Causa tristeza observar el estado actual de la actriz Nikki Cox, que en sus tiempos de adolescente neumática y reventona en la serie Infelices para siempre (Unhappily Ever After) cautivó con su explosividad a toda una generación, tras unos incios como actriz infantil. Posteriormente, siguió deleitándonos con su aparición ocasional en diversos films (sin demasiado éxito) y papeles en series como Las Vegas o la sitcom Nikki, donde seguía luciendo palmito y encanto. Convertida en una penosa caricatura, a sus aún jóvenes 30 añitos, no hay más que verla para detestar el abuso de bótox y la obsesión anoréxica que asola hoy en día el mundo de las celebrities. En fin, una pena.

Psychokiller MAM

diciembre 14, 2008

Boquiabierto me he quedado al ver, en el capítulo 7 de la serie Cazadores de hombres al actor y pop idol Miguel Angel Muñoz (MAM) transmutado en psychokiller cañí, en asesino en serie y violador necrófilo, con un look garrulo y cejijunto muy curioso, que recuerda más al Juan Diego Botto de Plenilunio o al Bardem de No country for old men, que a otros referentes hollywoodienses de reciente memoria. Acostumbrado a verlo lucir palmito en UPA Dance y similares productos, no salgo del asombro. Y es que el chaval no lo hace del todo mal…




Tina Fey on the top of the world

diciembre 14, 2008

La cómica del momento, tras sus imitaciones de Sarah Palin en las elecciones yanquis, sus intervenciones en el mítico Saturday Night Live y el éxito de Liz Lemon, su alter ego en la serie 30 Rock, aguda e hilarante disección del backstage de un magazine televisivo de éxito en la tele de hoy.
En enero, aparece triunfal en la portada de la revista Vanity Fair. La llaman la nueva novia de América, nada menos. Porque ella lo vale.

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‘Lex’ juega la baza de la carne

diciembre 5, 2008

Lex, la serie de temática judicial de Antena 3 fue una de las más fuertes apuestas de la cadena en la pasada campaña. Si su primera temporada pasó con más pena que gloria en el competitivo prime time de los jueves, la segunda languidece en el (casi) late night de los domingos, antecedida por la estadounidense Sexy Money y vencida en audiencia incluso por las reposiciones de Aida en Tele 5.

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Pese a contar con un elenco de primera encabezado por Javier Cámara y cierto holgura de medios, el resultado no ha brillado nunca ni por su originalidad ni por lo convincente de sus resultados. Lastrada por el déficit de credibilidad que, salvo contadas excepciones, atenaza a la ficción patria cuando se adentra en terrenos de temática negra y centrada, como es costumbre, en las peripecias erótico-sentimentales de las criaturas que la pueblan (divididas en dos sectores de edad, veintañeros y treintañeros peterpanescos -una vez más, es la moda-), la serie no aporta novedad alguna a un género tan trillado como el legal ni añade ninguna aportación local a ese mundo digna de ser reseñada.

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Al contrario, en este segunda tanda, y en los últimos capítulos, se les ve el plumero a sus creadores, quienes buscan aumentar la audiencia con la introducción episódica del personaje de una devorahombres de alto standing (híbrido de numerosas mujeres fatales y mantis sexuales que en el cine de las últimas décadas han sido, encabezadas por la Catherine Tramell-Sharon Stone de Instinto básico), interpretado por Paz Vega, en una pausa de su exitosa carrera internacional, convertida en un sex-symbol latino de primera, paralela a un incremento de la explicitud sexy de las tramas y del exhibicionismo de su reparto femenino, que ha culminado (de momento) en el (cogido por los pelos) strip-tease de la neumática Kira Miró, otra belleza patria con presencia secundaria de la serie.
Esta escasamente original y sobada tabla de salvación carnal quizás lleva a la serie a arañar algunas esquirlas del deseado share, pero dudo que traiga como consecuencia ni el aumento de su reconocimiento ni el aseguramiento de un lugar en la memoria catódica del espectador.

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Emma ‘Clarice’ Suárez

noviembre 19, 2008

No es que el paralelismo entre la inspectora Ana Leal y la inolvidable Clarice Sterling sea demasiado claro, pero Cazadores de hombres, la apuesta estelar de ficción para el otoño de Antena 3 se sitúa en esos otros mundos (oscuros) que están en éste: psicópatas, prostitución, proxenetismo, pederastia, violencia de género (entre otras), etc.
Aunque no aparece ninguna figura comparable en magnetismo e inteligencia maligna al doctor Lecter (el papel de malo que atraviesa la serie recae en un algo tópico ex-soldado serbio, Yakutov – es la moda: la delincuencia balcánica o rusa-; y los ocasionales, protagonistas de cada episodio, van cambiando, interpretados, en plan colaboración especial, por primera figuras del star system patrio como Jorge Sanz, Federico Luppi o Lucía Jiménez, en lo que es una de las bazas más atractivas de la serie), la serie pretende ser un competente y estiloso policiaco, centrado en una unidad policial de élite encargada de la busca y captura de criminales largamente ocultos, que bebe de conocidas fuentes cinematográficas , así como de una amalgama sincrética de referentes catódicos recientes, tales como Sin rastro, CSI o 24, entre otras tantas que podrían rastrearse.

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Como Jodie Foster en el clásico moderno de Demme, Emma Suárez (competente actriz que mantiene incólume su sex-appeal, más allá de los cuarenta, junto a un rostro horadado y muy expresivo) encarna a una mujer policía por vocación y raíz familiar, aseteada por una herida incurable (su padre, comisario retirado, y su hija fueron asesinados fría y vilmente por Yakutov), que la aboca a  la necesidad obsesiva de venganza e (imposible) reparación, víctima de fantasmas del pasado (aquellos corderos) que no la dejan recuperar la paz y la sonrisa.
Junto a ella, una pareja de compañeros (elemento propio de buddy movie, dos policías de diferente personalidad, contrapunto cómico desengrasante: extrovertido y jeta el joven, resabiado y noblote el veterano -encarnados con convicción por Iñaki Font y Pere Arquillué) y la ayuda de un chorizo marginal de buen corazón, criado por la familia de la inspectora y en deuda con ella (sólido y creíble Alejo Sauras, alejado por fin del amaneramiento verborreico del que abusó en Los Serrano), bajo la atenta mirada del comisario Porto (de nuevo José Manuel Cervino, encasillado en papeles de poli avinagrado).

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Pese a alguna insuficiencia en el terreno de la credibilidad ambiental y procedimental (el talón de Aquiles de la ficción policial en España, pese al supuesto asesoramiento y colaboración de las instituciones del ramo) y las consabidas y previsibles ramificaciones erótico-sentimentaloides (la búsqueda de un target mayoritario obliga, supongo) Cazadores de hombres es una de las más presentables teleseries patrias de reciente aparición, sólida y emotiva en la caracterización de los personajes y situaciones, con un buen trabajo de casting (un elenco conjuntado y atractivo, que se aleja de los caminos más trillados en el medio), pese a lo cual no ha logrado el seguimiento esperado, por lo que cabe agradecer a la cadena que haya sabido aguantarla en el prime time (al menos hasta el último de los 8 episodios en que estaba concedida la primera entrega), sin los habituales vaivenes de horario por la parrilla.
Triste es que el espectador no conecte con la versión local de este tipo de ficciones, a las que sí que sigue y valora cuando llegan con firma anglosajona, relegando a la ficción patria al terreno de la comedieta verborreica, autocomplaciente, retronostálgica o kitch (o todo a la vez).

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‘Guante blanco’, de la web a la web

noviembre 10, 2008

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La últimamente tan en boga convergencia entre televisión y web 2.0 está dando frutos de todo tipo, rozando en ocasiones el ridículo y la contradicción.
Semanas atrás, TVE empleó su excelente y avanzada nueva web para preestrenar el capítulo piloto de la serie que estaba llamada a capitanear la nueva programación de otoño de la cadena, Guante blanco. Concebida y realizada por el equipo de la precedente y exitosa Desaparecida, la serie venía a ser una cuidada producción policiaca, con holgado presupuesto y concepción cinematográfica (guiones complejos y elaborados, buen reparto, localizaciones variadas en exteriores, escenas de acción etc…), con reminiscencias de films como Heat (el mismo discurrir narrativo en paralelo: el ladrón de altos vuelos y la preparación meticulosa de sus operaciones; el policía también meticuloso y constante en su persecución de su enemigo especular, amén de las obligadas gotas de dificultosa vida familiar).
Sin embargo, lo que se pretendía un tanto seguro, una de las firmes apuestas de la temporada no ha logrado encontrar el favor del voluble público y, tras un cambio de día (habitualmente la puntilla que acaba de desenganchar al seguidor, existente o potencial) ha sido relegada por las mentes rectoras del Ente a la web, convertida así en desván catódico, en heteróclito trastero donde el empedidor seguidor de la serie podrá seguir pecaminosa y marginalmente el producto de sus amores.
Normalmente publicitada y empleada como altavoz previo, como amplificador sinérgico a la busca de anticipar la expectación en el post-espectador líquido de hoy, la web está encontrando otros inesperados usos, de interesante y fructífero futuro: convertirse en arcón del tesoro, en baúl de los recuerdos (la misma web de TVE es buen ejemplo con su alojamiento en streaming de las inolvidables y añejas serie que la hicieron grande en los años 80 y 90, tal como Los gozos y las sombras, entre otras) para el disfrute (atemporal) del público.

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