Archive for the ‘Cuatro’ Category

Sexo cinéfilo

febrero 8, 2009

Se ve que el departamento de promoción de Cuatro está en forma. Tras las recientes promos retronostálgicas de la nueva temporada de House, donde homenajeaban series mitificadas en la memoria de todo seriéfilo ochentoso de pro como El equipo A, El coche fantástico o Dallas, ahora avanzan el próximo estreno de la tercera temporada de la serie nacional que mejor le está funcionando, Cuestión de sexo, haciendo un guiño cómplice generacional al sector social y de edad que mayoritariamente sigue la serie, parodiando, recreando alguna de las más recordadas escenas erótico-festivas del cine de los últimos tiempos, vivas y reconocibles en la calenturienta mente de cualquier aficionado.
Así, interpretadas por el elenco actoral de la propia serie (Guillermo Toledo, Gorka Otxoa, Pilar Castro, María Ruiz, Ana Fernández, entre otros…), vemos remakeadas algunas escenas memorables, como la del torno alfarero de Ghost, el orgasmo simulado y gritón de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally, el polvo en la mesa harinada de El cartero siempre llama dos veces, el juegueteo frutal de 9 semanas y media, el volcánico encuentro de Pe y Javier Bardem en el bar de Jamón Jamón o el striptease, serpiente al hombro, de Salma Hayek en Abierto hasta el amanecer.

El resultado es potente, divertido e ingenioso, desde luego.

Anuncios

La escaramuza de los coros

enero 29, 2009

Algunas apuestas televisivas llevan en su seno el germen del fracaso, la anticipación de su fallida recepción por el público, dada su errada concepción y su bizarra idiosincrasia. Eso es lo que ha sucedido con el –last but not least– último intento de reality de importación emitido por Cuatro, La batalla de los coros, concluido apresuradamente y retirado de la parrilla tras la celebración de una anticipada final, cuando cabe dudar de que el público, dada su escasa audiencia, supiera siquiera de su existencia.

batalla-de-los-coros_1

Híbrido de talent show, reality y concurso, la fórmula se basaba en la competencia entre coros musicales formados por aspirantes a artistas/cantantes/músicos reclutados en las calles de varias ciudades españolas, capitaneados y jaleados por cinco celebrities dispuestas a ofrecer su capital simbólico (fama y popularidad) en apoyo de sus patrocinados (dos ex-triunfitos como Manu Tenorio y Soraya; tres músicos de muy diversa índole: Marta Sánchez, Lolita y Mikel Erentxun).
Además de que su andamiaje conceptual basado en un tipo de música de ascendencia anglosajona y escasa raigambre y tradición en nuestro país (el godspel o la música coral soul, instrumentalizadas bizarramente aquí como soporte para el más sobado pop rock, en busca de la fácil recepción popular), hacía pensar en un sonado naufragio, tal y como su escaso predicamento entre el público se encargó de confirmar  tras escasas emisiones, el confusionismo vocinglero y la indefinición han sido las constantes rémoras que le han conducido a un seguro descalabro.

Ante un público resabiado y versado en los mecanismos de la telerrealidad en boga, La batalla de los coros ni facilitaba la conexión/identificación con ninguno de sus personajes/concursantes ni se tomó el tiempo previo necesario para la familiarización del público potencial con sus criaturas (esos castings previos que anteceden a la emisión de todo reality con voluntad de éxito como Fama, OT o Factor X), orillando las individualidades en beneficio de unas identidades grupales indiferenciables, dentro de un confuso y altisonante guirigay que intentaba conducir sin éxito un desorientado Josep Lobató, que suma un nuevo fracaso que le acerca al liderazgo dentro del ranking de gafes catódicos patrios.

Así que, en lugar de grandiosa batalla, la propuesta se quedo en efímera y fallida escaramuza.

Memorables promos de ‘House’

diciembre 19, 2008

Los clips promocionales de Cuatro siempre han solido rayar a gran altura, pero ahora han rizado el rizo de la brillantez, echando mano de lo ola retronostálgica en boga, en estas promos del regreso de la nueva temporada de su serie estrella House, donde parodia y homenajea las cabeceras de entrada de míticas series como Dinastía, El coche fantástico o El Equipo A. Memorables.

Desde Washington, ¿para qué?

noviembre 4, 2008

td1_washington

La pugna electoral estadounidense entre Obama y McCain, adjetivada con toda clase de hiperbólicos epítetos y grandilocuentes retruécanos, está ocupando, como no podía ser menos, el foco central del flujo catódico, tanto en los informativos propiamente dichos, como en toda clase de magazines y programas de entretenimiento.
Las cadenas españolas, en línea con la americanomanía patria (ya sea en forma de filia o de fobia, que de todo hay), han destacado a parte de sus bustos parlantes estrella a diversas capitales estadounidenses para simbolizar la priorización dada a la cobertura del evento electoral.
No deja de resultar algo extemporánea esta pervivencia atávica de la presencia física del presentador (y del plató que lleva anexo) en el lugar de la noticia. En una época de frondosidad y práctica simultaneidad global del flujo mediático, de permanente conexión a las fuentes digitales y de continium informativo, resulta ciertamente anacrónica e innecesaria esa presencia física en el lugar de la noticia, al menos en el caso de los rostros encargados del relato informativo, tal vez no en el caso de reporteros o periodistas a pie de calle, capaces de darle un sesgo personal o de aportar un cierto valor añadido a la estandarizada y globalizada noticia.

hilario_pino

Sin embargo, estos días vemos a los rostros populares de los servicios informativos de las diferentes cadenas generalistas nacionales y autonómicas (Pino en Tele 5; Ana Blanco y Lorenzo Milá en TVE1; Resano y Mamen Mendizábal en La Sexta; Roberto Arce en Antena 3; etc…), destacados en Washington, Nueva York o Miami, a modo de corresponsales corporativos, convertidos en simbolización corporeizada de la seriedad y profesionalidad otorgada por las cadenas al evento objeto de cobertura. Al final, el rostro y la persona mantiene su fantasmagóricoy algo vetusto predominio, frente a la volatilidad de los flujos, la multipantalla y la ubicuidad on-line.

*****

Hola y adiós

octubre 16, 2008

La franja vespertina es una sima catódica que las cadenas empiezan a no saber cómo rellenar. Excepción hecha de  los consolidados España Directo (TVE1) o Está pasando (Tele 5) y algunas telenovelas que aguantan el tirón, el resto de las cadenas se las ven y se las desean para encontrar la fórmula adecuada para tirar de la audiencia en ese segmento que va de cinco a ocho de la tarde.
Esta semana hemos visto coincidir en el tiempo la aparición de un nuevo magazine vespertino en Antena 3, Tal cual lo contamos, con la cancelación de otro programa de parecidad características, el magazine Visto y Oído, en Cuatro.
Tras unos meses en antena, Visto y Oído, presentado por Joaquín Prat Jr., en una de sus primeras experiencias televisivas tras unos años dedicado a la radio en la SER, y la todoterreno comodín de la cadena de PRISA, Raquel Sánchez Silva, no ha logrado consolidarse ni alcanzar la cuota precisa del share para mantenerse en la parrilla. La indefinición y los caprichosos y continuos cambios de contenido, duración y horario (primero, dedicaban bastante tiempo a comentar los realitys bandera de la casa –Factor X, Circus…-; luego cambiaron a contenidos de mayor sensacionalismo y actualidad) han marcado su trayectoria, sin lograr conseguir el aire novedoso y original al que parecían aspirar. Si bien no han caído en el amarillismo vocinglero de otros programas de la competencia ni han echado mano de los manidos comentaristas rosas, el menú pergeñado no ha captado la atención del público, quedando por debajo de las expectativas de la cadena y por debajo de su media de audiencia.

Paralelamente, como comentaba arriba, ha debutado en la parrilla de la cadena de Planeta un nuevo contenedor-magazine de tarde, sustituyendo a la versión interina de El Método Gonzo, tras la espantada de su presentador y cerebro. Se trata de Tal cual lo contamos,
finalmente presentado por Cristina Lasvignes (sonaron diferentes nombres de presentadoras), quien lo compagina, de momento, con el consultorio de madrugada que conducía en la SER (again) para encabezar esta aventura de dudoso futuro.
Definido como un regreso al magazin clásico (¿alguien sabe qué quiere decir tal cosa?), el invento no aporta nada nuevo bajo el sol, sino el manido y archilabrado batiburrillo de variopintas secciones, cocktail de humor y zapping sandunguero (a cargo de Ricardo Castella, a sueldo de la cadena pese a la defenestración de su intento de late-show, El Sacapuntas), tertulia rosa con sospechosos habituales de ese mundillo (Carmen Pardo, Mariñas, Portero, etc…), sucesos y noticias de actualidad, contadas con la dosis habitual aunque moderada de amarillismo, consultorio de buenas maneras a cargo de Josemi R.Sieiro, entrevistas, …
No sé si acabará consolidándose en Antena 3, pero, partiendo de lo ofrecido en sus primeras emisiones, no será recordado ni cambiará las modas televisivas.

*****

‘Callejeros’, en forma y creando escuela

octubre 10, 2008

Comenzó como un programa de pocas pretensiones, de relleno en la parrilla de la recién estrenada Cuatro y, tras un par de temporadas, se ha convertido en uno de los referentes de la televisión patria, en un modelo copiado hasta la extenuación, en una franquicia modelo cuya influencia puede rastrearse incluso en las cadenas públicas.
Me refiero al programa documental Callejeros, que ha regresado recientemente, con nuevas entregas (memorable la dedicada a la madrileña Puerta del Sol y sus aledaños), a la noche de los viernes de la cadena de PRISA, tras cambiar de empresa productora, debido a los conflictos ocurridos con Mediapro, anteriormente encargada de su producción, quien dejo de surtir de entregas del programa a Sogecable, denunciando impagos, en una lateral escaramuza de la guerra mediática entre ambas.
Pese a su tendencia notable al sensacionalismo de denuncia y ciertas dosis de espectacularización y estetización de la miseria, con una querencia irrefrenable e inveterada por retratar toda clase de ghettos, poblados marginales o cascos históricos degradados, la propuesta de Callejeros es irresistible. Con una somera preparación y un reportero/a cámara en mano (el presupuesto necesario es bajo y la efectividad y rentabilidad del programa queda asegurada), la propuesta del programa es sencilla: bajar la cámara a la calle, a los heterogéneos y variopintos tipos que pueden encontrarse hoy día en nuestras ciudades, a la hibridación de etnias y procedencias culturales que bulle en ellas. Cuenta para ello con un competente y bregado equipo de documentalistas jóvenes pero de contrastada valía, entre los que destacan los Jalis de la Serna, Alejandra Andrade, Beatriz Díaz o Nacho Medina, entre otros.


Cuando el periodismo verité parecía trasnochado y el documentalismo era considerado veneno para el share, según los analistas y especialistas catódicos, este modesto programa ha creado, incluso, escuela y su estela puede rastrearse en programas de otras cadenas como Repor o Comando Actualidad (TVE), Diario de… (Tele 5), GPS, Punto Doc o Testigo Directo (Antena 3), además de lograr varios premios y reconocimientos de la profesión.
En ocasiones, escasas pero concluyentes, pequeñas y modestas innovaciones, apoyadas y mantenidas en el tiempo, logran un cambio de rumbo en las modas televisivas. Callejeros está marcando época, pues.

*****

Prematuro final de ‘Circus’

octubre 9, 2008

Cuatro comenzó la temporada con una fuerte apuesta por la telerrealidad, buscando el beneplácito de la audiencia y la continuación del éxito logrado la campaña pasada con Fama A bailar! con una tripleta de nuevos realitys, además de la segunda entrega de su Factor X, en una línea de mayor estilo que sus competidoras (Tele 5, especialmente) e hibridación con elementos de talent show y coaching televisivo, formada por: Conexión Pekín, ginkana catódica donde los concursantes deben llegar con un euro diario desde Moscú a Pekín, a través de numerosas catódicas, Granjero busca esposa, puesta al día televisiva de las caravanas de solteros de Plan y similares, en una línea a lo The Beverly Hillbillies, nueva muestra del reality ruralizado en la onda de La Granja que triunfó en temporadas pasadas en Antena 3, y especialmente, la que pretendía ser la joya de la temporada de la cadena en esta presenta campaña, Circus. Más difícil todavía, talent show dedicado a la afloración y adiestramiento de nuevos talentos del mundo circense, entrenados y asesorados por una pléyade de maestros que encabezada la olímpica gimnasta rítmica, Almudena Cid, en su primera pero esperable primera experiencia en el medio.
En un principio, ya parecía dudoso que el éxito acompañara a este acercamiento catódico a un mundo en declive, el circense, pese al éxito de experiencias como Le Cirque du Soleil, espejo en el que buscaba mirarse el programa especialmente, en detrimento de modelos bizarros y poéticos añejos, todavía más en desuso, si cabe.
Reubicado en la noche del sábado tras unos comienzos dubitativos, finalmente se ha buscado un precipitado y rápido final para el proyecto, dado que en ningún momento ha logrado captar la atención del público con una mixtura ya cansina y repetitiva de nominaciones, entrenamientos y ensayos circenses bajo la tutela de los profes, disputas y diferencias entre los concursantes, etc… La sombra de OT y Fama a bailar! es alargada, y el rebufo de dichos programas puede ser aprovechado por otros, pero debe acertarse en el ámbito temático, además de conseguir que el casting enganche con el personal e introducir algún elemento novedoso que justifique el seguimiento. No ha sido así en el caso de Circus, prematuramente extinto, una los primeros y notables fracasos de la campaña televisiva.

*****

¿Qué, Quequé?

octubre 2, 2008

La franja vespertina previa a los informativos de prime time es un cajón de sastre, una zona indefinida que las cadenas no saben nunca muy bien cómo rellenar.
Ahora Cuatro recupera parte del equipo del extinto late night Noche Hache, con uno de sus colaboradores estrella como conductor, Quequé, para pergeñar un heterogéneo programa de humor, Estas NO son las noticias, con intención de comentario crítico y cachondo de la actualidad, en una línea que ya han transitado otros programas, como El Intermedio del Gran Wyoming, o el añorado El Informal, génesis del género.
Pese al atractivo presunto de la propuesta, el resultado es un tanto irregular, amorfo y descoyuntado, debido a la extraña mixtura de elementos variados en que se funda, a la dificultad de homogeneizar materiales muy diferentes y no siempre del todo nobles: abuso de estomagantes risas enlatadas que pretenden puntear humorísticamente las intervenciones de sus colaboradores, reporteros/as pretendidamente punzantes y dicharacheros, cortinillas tomateras y cebos altisonantes, división en secciones poco elaboradoras y reflexionadas, secciones reclicadas y colaboradores reutilizados de Noche Hache (la V.O., Coronas o Marta Nebot,…), etc…
La trayectoria catódica de Quequé (sus monólogos en El Club de la Comedia, sus colaboraciones con Fuentes, su sección La Guerra de los Medios, …) prometía mejores resultados que este batiburrillo.

*****

Zapatero va a la montaña

septiembre 8, 2008

Corren tiempos de hiperpersonalismo y privatización de la política y los personajes públicos se convierten en estrellas pop de las que el público de la sociedad hipermedia quiere saberlo todo: su vida íntima, sus aficiones y hobbies, sus inquietudes. Como personajes en constante exposición pública, los políticos deben mostrarse de cuando en cuando en su faceta más privada y personal, para saciar la inquietud popular al respecto, complaciendo a los medios de comunicación al mismo tiempo.
En esa línea cabe entender la comparecencia del presidente del Gobierno, Zapatero, en el programa de reportajes de aventura conducido por el montañero Jesús Calleja en Cuatro.
Experimento interesante y beneficioso tanto para el presidente tanto como para el programa y la cadena, en el que Zapatero, conveniente disfrazado y muy en el papel, ha podido transmitir una imagen sentimentalizada, cercana y afable, recordando tiempos pasado de su infancia en León y desplegando a gusto su bonhomía -el famoso talante- y su inasequible querencia por la grandilocuencia expresiva y las frases para la posteridad, y el mismo tiempo, el programa se ha marcado un tanto de prestigio y autobombo.
El ascenso a Collado Jermoso, en los Picos de Europa, ha sido poco más que un simpático y amable publirreportaje, moderamente excepcional por la rareza de la situación, pero también ha permitido acceder a algunas claves de la hiperescenificada política actual, con la cohorte de asesores, escoltas, asistentes y medios de comunicación que van siempre anexos a un personaje de esta magnitud.
El montañero Calleja, vecino del presidente en su infancia y adolescencia en León, ha ejercido de complaciente y dicharachero cicerone, poniendo en bandeja con su amistosa y vivaracha verborrea multitud de ocasiones de lucimiento de Zapatero, quien las ha aprovechado a gusto: frases rimbombantes sobre la vida y la política, loas al montañismo y su arcádica niñez en la zona, referencias algo cansinas al consabido talante, saludos y gestos de cariño para todo lugareño con el que se iba cruzando en la travesía, etc…
En resumen, un retrato privado y encomiástico del presidente, más propio de época electoral pero también adecuado al momento presente: un hombre versátil pero firme y rocoso, aventurero y resistente, un héroe posmoderno, cuya arma es la pertinaz sonrisa; algo así como el tipo ideal para conducir al país entre las procelosas nieblas y tormentas de la crisis económica presente hasta la soleada campa de la recuperación que se vislumbra en el horizonte futuro.

*****

‘El hormiguero’, flirteando con el desastre

septiembre 3, 2008


Esta semana ha regresado uno de los programas emblemáticos, en la escasa temporada que lleva en antena, de Cuatro: El hormiguero, concebido y capitaneado por Pablo Motos y un nutrido equipo de colaboradores entre los que destacan Flipy, Marron, Raquel Martos o Juan Pedro, entre otros.
Regresa al access-prime time de la cadena de Prisa con el mismo estilo y parecidos contenidos a los que desarrolló en la pasada campaña.
El espacio busca un entretenimiento blanco, como de novatada juvenil o de broma de colegio mayor, un sano gamberrismo neutro, que trata de no caer en la parodia o el metalenguaje referencial, ni tampoco en los omnipresentes contenidos amarillos y rosas.
Con el apunte humorístico de un par de teleñecos, las hormigas Trancas y Barrancas, que continuan la nutrida y, en ocasiones, memorable nómina de muñecos de trapo que en la tele han sido, el tramo central del programa lo ocupa una desenfada entrevista a algún personaje popular (en estos días han desfilado Xavier Sardá o Santiago Segura), al que se le hace participar en lo que viene a ser la parte más celebrada e identificatoria del producto: alocados experimentos de laboratorio de instituto o desquiciadas pruebas de todo tipo, en una especie de adaptación suavizada y sui generis de programas tipo Jackass o cualquier otro de bromas televisivas. Sin embargo, no siempre el éxito ha acompañado a estas pruebas; al contrario, las pifias y fallos han devenido en lo más popular y comentado del invento, repetido hasta la saciedad en otros programa de zapping o en el consabido youtube de la red. A veces, incluso ha podido sospecharse la intencionalidad de esa repetición del error y la pifia, en una especia de celebración de la falibilidad del directo televisivo, aunque en la explicación más pausible y normal cabe endosarle a la imprevisión y premura de tiempo la culpa de tamaño descontrol.

Hace un par de días, Motos llevó esto hasta el último extremo y, tras introducirse en un contenedor de plástico que se llenó de corcho blanco hasta el tope, tuvo que escapar, mareado y deprisa y corriendo, tras abrirse dicho contenedor, ahogándose prácticamente tras tragar suficientes bolillas de corcho como para pasarlo angustiosamente mal. Lo mismo le ocurrió a su colaborador y compañero de fatigas en la pruega, Marron, que también lo pasó mal en directo.
Aunque la sospecha conspiranoica de componenda y montaje siempre acecha al avezado televidente, no parece ser éste el caso, sino más bien un exceso de verismo gamberroide en busca de una diversión que no parece producirse en tan alto nivel como se podría suponer de tan kamikaze esfuerzo, digno de mayores empeños.

*****