Cantando entre rejas

La voracidad catódica es inmensa, deseosa siempre de introducirse en aquellos medios que, presuntamente, le están vedados. En su incansable búsqueda de munición visual para el fatigado ojo del post-espectador de hoy, la tele busca sensaciones nuevas, nuevas emociones.
En una sociedad enclitofílica y buenista como la nuestra, no extrañó a nadie el éxito hace unas campañas del docu-show, El coro de la cárcel, grabado en el centro penitenciario de El Dueso, en Cantabria.
Puesto que una inmenrsión escuetamente documental o ásperamente informativa en un medio hostil como es la prisión era demasiado para el cuerpo, el programa echaba mano de una excusa para acercarse lateral y dulcificadamente al medio, buscando el contraste: la participación de los internos seleccionados en un concurso, con elementos propios de reality, en el que debían convivir y relacionarse durante las clases recibidas en un taller de música, con una monitora, previas a una actuación musical en un coro ante otros internos (pocas cosas, a priori, menos talegueras que ello).

La tele siempre necesita subterfugios y rodeos y, de este modo, espectacularizando y almibarando el contexto en que transurría el programa, se proponía un acercamiento al habitualmente preterido y desconocido mundo penitenciario. Entre las rendijas codificadas del concurso y las clases de música, se nos contaban las vidas y problemas de los internos, así como la cotidaneidad y el ambiente propio de una cárcel, si bien recortada, edulcorada y masticada, para no entorpecer demasiado su digestión catódica.

Así pues, el programa logró cierto éxito, por su novedad y buena factura.
Este año, TVE nos ha sorprendido con una segunda entrega del mencionado programa, mucho menos publicitada y relegada al late night de los lunes, tras el archiexplotado y cansino celebrity show, MQB. También ha sido, con ello, moderada y amortiguada la recepción social de esta segunda edición.
Las coordenadas del programa son las mismas, y los mismos son sus defectos y sus logros, sus insuficiencias y sus bazas: el retrato de un puñado de internos del centro penitenciario de Mansillas de Las Mulas, en León, en esta ocasión, nuevamente involucrados en un taller de música, a cargo de un cargante e histriónico monitor llamado Xavier Torras (de la escuela estomagante de una Llacer). Destaca un mayor ahondamiento en el perfil de los internos, así como la ocasional participación de algún trabajador penitenciario (funcionarios, psicólogos, etc…), lo cual consigue un mayor y plural verismo.
Unir la condición de preso a la de famoso televisivo, aunque se por corto espacio de tiempo, no debe de ser fácil. Cuando se cierra la puerta de la celda y las cámaras y los focos se marchan, la soledad debe duplicarse.

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Una respuesta to “Cantando entre rejas”

  1. PILAR Says:

    HOLA SOY UNA BUENA AMIGA DE J.ARIZA , ME GUSTARIA QUE LE DIESEIS MUCHO ANIMO DESDE ESTE ESPACIO , YA QUE NO LO VEO HACE MUCHO.
    HA TENIDO MUCHOS TROPIEZOS EN LA VIDA PERO CONMIGO SIEMPRE FUE MUY BUENA GENTE .
    ARIZA ,PUNTO BESOS SOY PILI DE LA PROPA , QUE TAL ?TE VEO EN LA TELE YA QUE ES MI UNICA OPORTUNIDAD , QUE SIGAS PARA DELANTE SI QUIERES LO CONSEGUIRAS.

    BESOS PUNTO , SIEMPRE ME ACUERDO DE TI.
    CUIDATE

    BESOS

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