La memoria pesa menos en televisión que el presente de indicativo. En todo caso, si se trata de un pasado conflictivo y de desencuentros, puede pesar para dotar de contenido dramático e intensidad al momento actual.
Algo así ha sucedido en el caso de María Teresa Campos, quien regresa a Tele 5 tras su problemática salida a Antena 3 cuando era la reina de las audiencias matinales con su magazine Día a día. Llevada por la ambición profesional y económica fichó a bombo y platillo por dicha cadena para realizar un programa gemelo al que hacía en Tele 5, de nombre Cada día, el cual, pese a todos los pronósticos favorables decayó en audiencia, perdiendo el liderazgo a manos del programa que comenzó a realizar Ana Rosa Quintana en Tele 5 tras la salida de la Campos. ¡Misterios de la tele, sorpresas te da la vida!
Durante ese periodo, la Campos se prodigó en invectivas y desprecios al consejero delegado de Tele 5, Paolo Vasile, cosa que no ha evitado su regreso a dicha cadena, preparado previamente por la presentación de aquella especie de guadianesto e irregular Hormigas blancas de la política que se llamó El laberinto de la memoria, así como por una par de apariciones en entrevistas-antesala-homenaje en el contenedor sabatino La noria. ¡Pelillos a la mar!
La Campos regresa para hacerse cargo de un programa matinal de información política de acreditada trayectoria y consolidado prestigio, La mirada crítica, previamente presentado por Montserrat Domínguez o Vicente Vallés, en lo que supone una discutida decisión empresarial.
Se trata de uno de los escasos programas, junto a algunos informativos, concursos o series de ficción nacional, que le han proporcionado a la cadena prestigio y reconocimiento, en una franja matinal reservada y acotada para la información política, luego escamoteada y relegada por el predominio del tomateo rosa, la miscelánea populista o el predominio de los realitys.
No puede decirse que le falte experiencia, facundia y tablas para enfrentarse a un reto de esta clase a Mª Teresa Campos, pero deberá demostrar temple y sobriedad, además de refrenar sus habituales egocentrismo e hiperprotagonismo, así como las veleidades interpretativas y la frivolidad arrevistada de las que ha venido haciendo gala en sus magazines.
Tras una presentación ortodoxa y algo nerviosa, en el primer programa, ha hecho una demostración de poderío e intenciones teniendo como invitado inicial al presidente del Gobierno.
Algo envarada y dudosa, permanentemente sentada, no se le ha visto del todo cómoda en el set del programa, el cual, por otro lado, se ha mantenido fiel a los cánones habituales: información política, entrevistas y una nutrida y plural tertulia, integrada por primeras figuras del periodismo patrio, algunos de ellos ya integrantes de la escudería del programa en años pasados, otros nuevos fichajes incorporados por la jefa.
Tiempo tendrá durante todo el año en demostrar profesionalidad y punch periodístico al frente del programa, en una franja en la que encontrará competencia en rivales de parecido corte, tales como Los desayunos de TVE o el primer segmento de Espejo público, además de los varios programas similares de las autonómicas.
Presentación de la Campos en el primer programa de ‘La mirada crítica’
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